El creer o no en la justicia, en un país como el nuestro donde constantemente se violan normas de carácter constitucional y legal, y se lesionan los derechos humanos, pudiera parecer ilógico e irracional, sin embargo, el único camino cónsono con el derecho a pesar de todas las distorsiones que presenta en Venezuela la administración de justicia, es acudir a los tribunales de la república a ventilar las controversias que se te presenten.
En mi ejercicio profesional como abogado, dejenme decirle, no se me han presentado casos sencillos, al contrario, he tenido que atender situaciones muy complejas y toparme con abogados muy versados en el litigio, sin embargo, la constancia, el estudio, la diligencia, y la pasión con la que he defendido a mis clientes, me han dado la victoria la mayoría de las veces.
He tenido oportunidades donde he perdido en una instancia con argumentos que a cualquiera les puede parecer que son definitivos, más sin embargo, no ha sido así, he apelado, es decir, he acudido a otro tribunal de mayor jerarquía y me han derrotado también, pero cuando nuevamente apelo, es decir, me dirijo al máximo tribunal de la república, he logrado la victoria. No saben ustedes, las horas que he pasado estudiando un caso analizando la estrategia procesal de mi adversario, y los fundamentos de derecho y de hecho que justifican su pretensión, pero no me he rendido, he luchado, y gracias a que Dios me ha ayudado, he vencido, y a el le atribuyo el triunfo, pero el precio que he tenido que pagar, ha sido muy alto: resistir.
Nunca se den por vencidos, por muy ardua que sea la tarea, luchen, luchen y sigan luchando hasta el final, es allí donde se hace patético lo dicho por el autor cuando dijo: Siempre la noche es mas oscura antes del amanecer. POR ESO, NO TE RINDAS NUNCA Y PERSEVERA HASTA EL FIN.
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